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67P/C-G: Colapso en acantilado

El colapso de un acantilado revela el interior del cometa 67P

por Amelia Ortiz · Publicada 22 marzo, 2017 .
22/3/2017 de ESA / Nature Astronomy


Imagen 3D del acantilado de Aswan antes y después de su colapso. Inicialmente se observó que el acantilado tenía una fractura de 70 m de longitud y 1 m de ancho, separando un bloque colgante de 12 m. Tras el colapso se observa material brillante, prístino, en la pared del acantilado, con escombros nuevos al pie del mismo. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA; F. Scholten & F. Preusker.

Científicos de Rosetta han encontrado la primera conexión firme entre una emisión de polvo y gas y el colapso de un acantilado prominente que, a su vez, ha dejado al descubierto el prístino interior helado del cometa.

Durante la misión de dos años de Rosetta en el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko se han observado frecuentes  explosiones repentinas y de corta duración. Aunque la causa precisa ha sido objeto de mucho debate, las emisiones parecen apuntar al colapso de superficies débiles y erosionadas, con la contribución de material volátil que queda repentinamente al descubierto y se calienta. Ahora los científicos han establecido la primera conexión definitiva entre  una explosión y el derrumbe de la cara de un acantilado, lo que nos ayudará a comprender las fuerzas que controlan estos sucesos.

Las primeras imágenes de cerca del cometa, tonadas en septiembre de 2014, revelaron una fractura de 70m de largo y 1 m de ancho sobre el borde del acantilado llamado Aswan, en la región de Seth del cometa, en su lóbulo grande. Durante el transcurso del año siguiente, mientras el cometa se acercaba al Sol a lo largo de su órbita, el ritmo al que los hielos enterrados se evaporaban y arrastraban polvo al espacio fue creciendo. Emisiones esporádicas y breves de polvo y gas señalaban esta actividad subterránea.

Una de estas explosiones fue captada por la cámara de navegación de Rosetta el 10 de julio de 2015, que podría ser relacionada con una porción de la superficie del cometa que incluye la región de Seth. La siguiente ocasión en que se observó el acantilado de Aswan, cinco días después, se halló un borde brillante y afilado en el lugar donde previamente se había identificado la fractura, junto con muchas rocas de varios metros, de tamaño, al pie del acantilado de 134 m de altura. “La última vez que vimos la fractura intacta fue el 4 de julio y en ausencia de otra explosión que fuera registrada en el periodo de diez días siguiente, ésta es la prueba más sólida que tenemos de que la explosión observada estaba directamente relacionada con el colapso del acantilado”, explica Maurizio Pajola, director del estudio.

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Un antes y un después en el 67P/C-G

Antes y después: cambios únicos observados en el cometa de Rosetta

por Amelia Ortiz · Publicada 22 marzo, 2017 ·
22/3/2017 de ESA /Science

Ejemplos de los diferentes cambios identificados en imágenes de alta resolución del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko durante más de dos años de monitorizado por la nave espacial Rosetta de la ESA. Las posiciones aproximadas de cada estructura han sido marcadas en las imágenes centrales de contexto. También se indican las fechas de las imágenes de “antes” y “después”. La orientación y resolución entre las parejas de imágenes puede cambiar, por lo que en cada imagen un conjunto de flechas señalan la posición de los cambios. Crédito: imágenes centrales de ESA/Rosetta/NAVCAM, CC BY-SA 3.0 IGO;todas las demás imágenes de ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.

Fracturas que crecen, acantilados que se derrumban, rocas que ruedan y material que se desplaza enterrando algunas estructuras de la superficie y exhumando otras; estos son algunos de los notables  cambios documentados durante la misión de Rosetta. Un estudio publicado hoy en Science resume los tipos de cambios en la superficie observados durante los dos años que Rosetta ha pasado junto al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.  Se observan diferencias notables antes y después del periodo más activo del cometa (el perihelio) cuando alcanzó el punto de acercamiento máximo al Sol a lo largo de su órbita.

“Monitorizar contiuamente el cometa mientras cruzaba el Sistema Solar interior nos ha proporcionado una mirada sin precedentes a cómo cambian los cometas cuando viajan cerca del Sol, pero también lo rápido que tienen lugar estos cambios”, explica Ramy El-Maarry. Las alteraciones, ya fueran relacionadas con fenómenos transitorios o de más larga duración, están relacionadas con diferentes procesos geológicos: erosión in situ, sublimación de hielo de agua y tensiones mecánicas debidas al giro del cometa.

La erosión in situ se produce por todo el cometa: los materiales consolidados son debilitados, por ejemplo, por los ciclos de calentamiento y enfriamiento diarios o debidos a la sucesión de las estaciones, causando su fragmentación. Esto, combinado con el calentamiento de hielos subterráneos, puede producir la emisión de gas, lo que puede acabar produciendo el colapso repentino de las paredes de acantilados, algo de lo que se han encontrado pruebas en varios lugares del cometa.

Un proceso completamente diferente se piensa que es el responsable de una fractura de 500 m de longitud, descubierta en agosto de 2014, en el cuello del cometa, en la región de Anuket, y que había crecido 30 m más en diciembre de 2014. Esto está relacionado con el ritmo de giro creciente al acercarse al perihelio. Además, en otras imágenes tomadas en junio de 2016 se identificó una fractura nueva de 150-300 m de longitud, paralela a la fractura original. Cerca de las fracturas una roca de 4 m de ancho se movió unos 15 m. No está claro si el crecimiento de la fractura y el movimiento de la roca están relacionados o fueron causados por procesos diferentes.

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Sorprendentes dunas producto del viento

Dunas sorprendentes en el cometa Chury

por Amelia Ortiz · 23 Febrero, 2017
23/2/2017 de CNRS / PNAS

Izquierda: imagen del cometa Chury emitiendo vapor de agua, que transporta granos de polvo. Crédito: ESA/Rosetta/NAVCAM. Derecha: La región del cuello, entre los dos lóbulos del cometa. Pueden verse varios tipos de relieve,incluyendo las dunas, abajo a la izquierda (rodeadas en rojo) en la región arenosa. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.

Imágenes sorprendentes tomadas por la nave espacial Rosetta muestran la presencia de patrones parecidos a dunas en la superficie del cometa Chury. Los investigadores han estudiado las imágenes y han creado modelos de la emisión de vapor intentando explicar el fenómeno. Demuestran que la fuerte diferencia de presión entre la cara iluminada del cometa y la que está en oscuridad genera vientos capaces de transportar granos y formar dunas.

La formación de dunas sedimentarias requiere de la presencia de granos y de vientos que sean suficientemente fuertes como para transportarlos por el suelo. Sin embargo, los cometas no poseen una atmósfera densa y permanente como la Tierra. A pesar de ello, la cámara OSIRIS de la nave espacial Rosetta mostró la presencia de estructuras parecidas a dunas, separadas unos diez metros entre sí, en 67P/Churyumov-Gerasimenko. Se encuentran en los lóbulos del cometa, así como en el cuello que los conecta. La comparación de dos imágenes del mismo lugar tomadas con una diferencia de 16 meses proporciona pruebas de que las dunas se movieron y, por tanto, de que son activas.

Enfrentados a este hallazgo inesperado, los investigadores demostraron que existe, efectivamente, un viento que sopla en la superficie del cometa. Es causado por la diferencia de presión entre la cara iluminada, donde el hielo de la superficie puede sublimar debido a la energía proporcionada por la luz solar, y la cara nocturna. La atmósfera transitoria es extremadamente tenue, alcanzando la presión máxima en el perihelio, cuando el cometa se encuentra en su posición más cercana al Sol, 100 000 veces inferior a la de la Tierra. Sin embargo, la gravedad sobre el cometa es también muy débil y un análisis de las fueras ejercidas sobre los granos en la superficie del cometa demuestra que estos vientos térmicos pueden transportar granos del tamaño de centímetros, cuya presencia ha sido confirmada por las imágenes. Las condiciones necesarias para permitir la formación de dunas, principalmente vientos que transporten los granos por el suelo se dan, por tanto, en la superficie de Chury.

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Un cometa mucho más joven

Chury es mucho más joven de lo que se pensaba
11/11/2016 de Universität Bern /Astronomy & Astrophysics

La estructura bilobulada de Chury

“Chury” con su estructura bilobular y la parte más débil, el cuello, que habría sido destruido fácilmente por los grandes impactos que fueron frecuentes en los primeros años del Sistema Solar. Crédito: ESA/Rosetta/NAVCAM.

Basándose en simulaciones por computadora, astrofísicos de la Universidad de Berna (Suiza) han concluido que el cometa Chury no consiguió su forma de patito de goma durante la formación de nuestro Sistema Solar hace 4500 millones de años. Aunque sí contiene material primordial, han demostrado que el cometa en su forma presente apenas tiene más de mil millones de años de edad.

Hasta ahora los científicos habían asumido, a partir de los datos de la sonda espacial Rosetta, que el cometa  67P/Churyumov–Gerasimenko se originó en la fase inicial de nuestro Sistema Solar. Su estructura peculiar, con forma de patito, habría sido el resultado de una suave colisión entre dos objetos hace 4500 millons de años. Pero una nueva investigación, dirigida por Martin Jutzi y Willy Benz (Universidad de Berna) junto con un equipo de colaboradores, ha llegado a una conclusión distinta.

Si las hipótesis del actual modelo “estándar” del origen de nuestro Sistema Solar son correctas, una fase inicial tranquila fue seguida por un periodo en el que cuerpos grandes adquirieron velocidades altas y se produjeron colisiones más violentas. El nuevo estudio demuestra que los cometas como Chury sufrieron un importante número de choques con el transcurso del tiempo, cuya energía habría sido suficiente para destruir la estructura de dos lóbulos. Por tanto, su forma no es primordial sino que se desarrolló a partir de choques a lo largo de miles de millones de años. “La forma actual de Chury es el resultado del último gran impacto que probablemente se produjo hace menos de mil millones de años”, comenta Martin Jutzi. Por tanto, el Chury con forma de patito es mucho más joven de lo que se pensaba. La única alternativa sería que el modelo estándar actual de formación del Sistema Solar no sea correcto y hubiera habido menos objetos pequeños de lo que se cree. En este caso no se habrían producido tantos choques y Chury habría tenido alguna posibilidad de mantener su forma primordial.

Este resultado no contradice la hipótesis de que los cometas están formados por material primordial tan antiguo como nuestro propio Sistema Solar. Las simulaciones por computadora revelan que la energía relativamente pequeña de los impactos no calienta o comprime el cometa globalmente. El cuerpo sigue siendo poroso y retiene el material volátil que contenía desde el principio. En relación con Chury, estas propiedades podrían ser medidas de manera fiable con los datos de la sonda espacial Rosetta.”Hasta ahora se había asumido que los cometas son los ladrillos originales – como piezas de Lego”, explica Willy Benz. “Nuestro trabajo demuestra que los bloques de Lego ya no tienen su forma original, pero el plastico del que están hechos es el mismo que tenían al principio”.

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Actualizado ( Viernes, 11 de Noviembre de 2016 10:14 )  http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7941%3Achury-es-mucho-mas-joven-de-lo-que-se-pensaba&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Una nueva vista de la zona de impacto

Como la misión Rosetta llega a su fin el próximo viernes, 30 de de septiembre de 2016, el equipo CometWatch aquí en la ESA se dio cuenta de que esta será la última entrada ‘regular’ en este popular blog (CometWatch) a través del cual hemos compartido muchas de las vistas del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko que fueron tomadas con la cámara de navegación de Rosetta (NavCam) desde julio de 2014, poco antes de la llegada de Rosetta al cometa.

Imagen mejorada del cometa 67P / C-G tomada el 18 de septiembre de 2016, a 12.1 km de la central núcleo. La escala es de 1,0 m / pixel y la imagen mide aproximadamente 1,1 km de largo. Créditos: ESA / Rosetta / NavCam – CC BY-SA 3.0 IGO

A 9,7 km del 67P/Churyumov-Gerasimenko

Enhanced NAVCAM view of Comet 67P/Churyumov-Gerasimenko, taken from a distance of 9.7 km on 24 July 2016. The image scale is 0.8 m/pixel and the image measures 0.9 km across. Credits: ESA/Rosetta/NAVCAM – CC BY-SA IGO 3.0

 

OSIRIS narrow-angle camera image taken on 20 July 2016, when Rosetta was 9.1 km from the centre of Comet 67P/Churyumov–Gerasimenko. The scale is 0.16 m/pixel at the comet and the image measures about 330 m. Credits: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

 

OSIRIS wide-angle camera image taken on 23 July 2016, when Rosetta was 9.6 km from the centre of Comet 67P/Churyumov–Gerasimenko. The scale is 0.16 m/pixel at the comet and the image measures about 330 m. Credits: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Fuente: http://blogs.esa.int/rosetta/2016/07/29/cometwatch-24-july-2/

Dividirse y vuelta a unir

Un estudio demuestra cómo los cometas se rompen y se construyen PDF Imprimir E-mail
2/6/2016 de University of Colorado Boulder / Nature

Comet 67P/Churyumov-Gerasimenko by Rosetta's OSIRIS narrow-angle camera on 3 August 2014 from a distance of 285 km. The image resolution is 5.3 metres/pixel.

El cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en una imagen de Rosetta, tomada desde una distancia de 285 km, con una resolución de 5.3 metros por pixel. Créditos: ESA/Rosetta/equipo de OSIRIS del MPS MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.
Un estudio nuevo dirigido por la Universidad de Purdue y la Universidad de Colorado Boulder indica que los cuerpos de algunos cometas periódicos, que completan una órbita alrededor del Sol en menos de 200 años, pueden de manera regular dividirse en dos y luego volver a unirse por el camino. De hecho, este proceso repetitivo puede ser fundamental en la evolución de los cometas, según el estudio, que ha sido publicado hoy en Nature.

El equipo de investigadores, dirigido por Masatoshi Hirabayashi y Daniel Scheeres estudió varios cometas, principalmente un extraño objeto con forma de patito de goma llamado 67P/Churyumov-Gerasimenko (67P). Las imágenes de 67P muestran dos fracturas, cada una de más de 90 metros de longitud, en el cuello del cometa que conecta sus dos lóbulos mayores.

Para reconstruir la vida pasada de 67P, los investigadores utilizaron modelos numéricos en los que el ritmo de giro cambiaba de su rotación actual de 12 horas a un giro cada 7 a 9 horas. Los modelos demostraron que el giro más rápido produciría más tensión y la formación de dos fracturas similares a las del cuello de 67P, en la misma posición.”Nuestro análisis del giro predijo exactamente dónde se formarían esas fracturas”, afirma Scheeres. “Ahora sabemos cómo pueden evolucionar con el tiempo algunos cometas”. En el caso de 67P, si el ritmo de giro aumenta a menos de 7 horas por giro, “la cabeza y el cuerpo no son capaces de escapar uno del otro. Continuarán en órbita uno alrededor del otro y en semanas, días o incluso horas, se unirán de nuevo durante un choque lento, creando una nueva configuración del núcleo del cometa”.

Scheeres afirma que hay varios factores que pueden hacer que los núcleos de los cometas giren más rápido. Durante sobrevuelos del Sol o de Júpiter, por ejemplo, los cometas periódicos como 67P pueden sufrir una torsión por la gravedad, provocando que giren más rápido o menos. El giro también puede verse afectado por la emisión periódica de gas del cometa, cuando algunos componentes helados como el dióxido de carbono y el amoníaco pasan directamente de un estado congelado a uno gaseoso y son expulsados desde la superficie.

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Actualizado ( Jueves, 02 de Junio de 2016 11:09 )  http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7551%3Aun-estudio-demuestra-como-los-cometas-se-rompen-y-se-crean&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

El cometa de Rosetta contiene glicina

El cometa de Rosetta contiene los ingredientes para la vida
30/5/2016 de ESA / Science Advances

The Rosina-DFMS instrument on Rosetta has detected ingredients considered important for life as we know it on Earth, in the coma of Comet 67P/Churyumov–Gerasimenko.

El instrumento Rosina-DFMS de Rosetta ha detectado ingredientes considerados importantes para la vida tal como la conocemos en la Tierra, en la coma del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. Crédito: Nave espacial de ESA/ATG medialab; cometa de ESA/Rosetta/NavCam – CC BY-SA IGO 3.0; datos de Altwegg et al. (2016).

 

Ingredientes considerados cruciales para el origen de la vida en la Tierra han sido descubiertos en el cometa que la nave espacial Rosetta de ESA ha estado estudiando durante casi dos años. Estos incluyen el aminoácido glicina, que se encuentra habitualmente en las proteínas, y el fósforo, un componente clave del ADN y las membranas celulares.

Durante mucho tiempo, los científicos han debatido acerca de la posibilidad importante de que el agua y las moléculas orgánicas fueran transportadas por asteroides y cometas a la Tierra joven cuando se enfrió después de su formación, aportando algunos de los componentes clave para la aparición de la vida.

Aunque algunos cometas y asteroides ya se sabe que contienen agua con una composición similar a la de los océanos de la Tierra, Rosetta encontró una gran diferencia en su cometa, alimentando así el debate acerca de su papel en el origen del agua de la Tierra. Pero unos resultados nuevos revelan que, a pesar de todo, los cometas tuvieron el potencial de transportar ingredientes fundamentales para establecer la vida tal como la conocemos.

Rosetta ha realizado una detección directa de glicina en la borrosa atmósfera (o coma) de su cometa. “Es la primera detección sin ambigüedad de glicina en un cometa”, afirma  Kathrin Altwegg, investigadora principal del instrumento ROSINA, que realizó las medidas. “Al mismo tiempo, también detectamos otras moléculas orgánicas que pueden ser precursoras de la glicina, indicando los distintos caminos por los que puede haberse formado”.

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Actualizado ( Lunes, 30 de Mayo de 2016 11:19 )   http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7536%3Ael-cometa-de-rosetta-contiene-los-ingredientes-para-la-vida&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Nuevamente Rosetta a 10 km del 67P/C-G

Una nueva serie de imágenes de la Cámara de Navegación (NAVCAM) y de OSIRIS nos muestra primeros planos de la superficie del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko luego de 9 meses de su paso por el perihelio.

67P-Rosetta_15_May_2016_NavCam

Imagen de la NAVCAM de la superficie del Cometa 67P/C-G tomada el 15 de Mayo de 2016 a 9,88 km desde el núcleo. La escala es de 84 cm/pixel y la imagen mide 862 m de lado a lado. Créditos: ESA/Rosetta/NAVCAM – CC BY-SA IGO 3.0.

Este impresionante captura de las regiones relativamente planas de Aker y Khepry en gran lóbulo del cometa. Estas regiones se caracterizan por capas distintivas y en lugares con líneas de fractura transversales – estos son particularmente visible en las caras expuestas en la parte superior izquierda-. Una serie de grandes rocas también se puede ver dentro de una isla de terreno más suave hacia la parte superior de la vista.

La gran lóbulo del cometa se encuentra en la parte inferior izquierda de este punto de vista de la cámara con la característica forma de cresta que separa Sobek (en primer plano) de Bastet (detrás y fuera de la vista). Una pequeña porción de Hapi de “cantos rodados” también se puede ver a los pies de Aker. La región sombreada en gran medida a la parte inferior derecha marca la transición a Anhur.

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Imagen tomada desde la cámara de gran campo OSIRIS el 17 de Mayo de 2016, cuando la sonda orbitadora Rosetta estaba a 9,4 km del Cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. La escala es de 89 cm/pixel. Créditos: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Hermosa vista oblicua muestra esta región, que fue fotografiada por la cámara gran angular en su parte superior, mientras que la vista en primer plano (inferior) fue tomada por la cámara de ángulo estrecho.

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Imagen tomada por la cámara de gran campo OSIRIS el 11 de Mayo de 2016, cuando Rosetta estaba a 9,97 km del Cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. La escala es de 16 cm/pixel. Créditos: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

La imagen de arriba muestra patrones de fractura similares a otros ya vistos, pero en el lóbulo más pequeño del cometa, en la región de Wosret.

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Imagen tomada por la cámara de gran campo OSIRIS el 11 de Mayo de 2016, cuando Rosetta estaba a 9,9 km del Cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. La escala es de 16 cm/pixel. Créditos: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

El primer plano se captura “cantos rodados” de una gama de tamaños, probablemente están asociado con la erosión producida en las laderas circundantes. Se destaca muy bien en esta escena, la transición de estas regiones erosionadas en las afueras de Imhotep a las llanuras centrales que son más suaves .

Identifican hielos en el 67P/C-G

Se identifican hielos cristalinos de clatratos en el cometa 67P

Southwest Research Institute

El estudio de los cometas proporciona pistas sobre la historia temprana de nuestro sistema solar.

Durante décadas, los científicos han acordado en que los cometas son en su mayor parte hielo de agua, pero no lo han hecho sobre el tipo de hielo – amorfo o cristalino-. Con los datos obtenidos por la sonda Rosetta de la ESA en la coma del cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko, los científicos han detectado evidencia de una forma de hielo cristalino llamada clatratos.

Los científicos del Southwest Research Institute lideraron un equipo internacional que estudia la composición de la coma del cometa 67P para comprender mejor las estructuras de hielo y el posible origen de su núcleo. El equipo encontró evidencia de clatratos de hielo de agua que podría indicar que el cometa se formó más cerca del Sol de lo que se pensaba originalmente.

Crédito: Imagen cortesía de ESA / Rosetta / MPS para el equipo OSIRIS MPS / UPD / LAM / IAA / SSO / INTA / UPM / DASP / IDA

“La estructura y la fase del hielo es importante porque nos dice mucho acerca de cómo y dónde se pudo haber formado el cometa”, dice la Dra. Adrienn Luspay-Kuti, un científico de investigación de la SwRI’s Space Science and Engineering Division. Ella es la autora principal de un artículo titulado “La presencia de clatratos en el cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko”, publicado en la edición del 8 de abril 8 de la revista “Science Advances”. “Si los bloques de construcción del 67P fueron predominantemente hielos cristalinos y clatratos, entonces es probable que el cometa se haya formado por una aglomeracíón de trozos de hielo cerca del Sol. La parte de la nebulosa protosolar más cercana al Sol experimentó temperaturas más altas y más turbulencia en las que podrían formarse hielos cristalinos cuando se enfrió la nebulosa. Los hielos amorfos y más prístinos probablemente dominaron las periferias más frías del disco giratorio de polvo y gas que rodea al núcleo de un sistema solar en desarrollo”.

El hielo de agua amorfo atrapa eficazmente grandes cantidades de compuestos volátiles, que son liberados simultáneamente con el calentamiento. Los clatratos de agua son estructuras cristalinas que contienen moléculas de gas. Los volátiles encerrados en el agua en realidad crean la estructura estable de clatratos. Estas estructuras liberan gases a temperaturas características, dependiendo de la fase de gas volátil encerrado dentro del clatrato. Luspay-Kuti dirigió un equipo internacional de expertos en cometas que interpretan los datos de la nave espacial Rosetta, que encontró que el patrón de liberación de gases observada indica que el núcleo del 67/P contiene clatratos.

“Sin un muestreo directo del interior del núcleo, la evaluación de la composición de la coma ofrece las mejores pistas sobre la estructura de hielo y, como consecuencia, del posible origen de los núcleos cometarios”, dijo Luspay-Kuti. “Se cree que los cometas reflejan estrechamente la composición de los componentes básicos de nuestro sistema solar y que contienen información importante acerca de las condiciones que prevalecen en la nebulosa solar antes y después de la formación del planeta. Estos pequeños cuerpos helados nos ayudan a entender la estructura completa”.

El equipo multi-institucional de científicos cometarios analizó los datos del espectrómetro de masas de la región sur del 67P de septiembre a octubre de 2014, antes del equinoccio. El  67P es un cometa de la familia de Júpiter que se cree que procede del cinturón de Kuiper. Los científicos están comparando estos datos con los nuevos datos del sobrevuelo del Hartley 2-considerado de igual familia y origen del 67P – para encontrar correlaciones. Si estos cometas se formaron más cerca del Sol de lo que se pensaba originalmente, estos datos podrían ayudar a refinar los modelos de formación del sistema solar.

Traducción de Alberto Anunziato (Colaborador de la Sección Cometaria) de: https://www.sciencedaily.com/releases/2016/04/160408163725.htm