Cometa rasante desintegrado

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Un cometa de la Nube de Oort que nos desconcierta

Las observaciones del primer paso de un cometa por el Sistema Solar revelan secretos inesperados

por Amelia Ortiz · Publicada 13 noviembre, 2017 ·
13/11/2017 de NASA / The Astrophysical Journal

Los cometas son nuestra conexión más directa con las fases iniciales de formación y evolución del Sistema Solar. Solo cada pocos años se descubre un nuevo cometa que está realizando su primer viaje al Sistema solar interior procedente de la Nube de Oort, una zona de objetos helados que rodea al Sistema Solar. Estas oportunidades ofrecen a los astrónomos la posibilidad de estudiar un clase especial de cometas.

Los cometas procedentes de la Nube de Oort, como el cometa C/2012 K1, no se ven afectados por el calentamiento térmico y el procesamiento por la radiación del Sol. La naturaleza prístina de estos cometas permite conservar los materiales de la superficie convirtiéndolos en objetivos ideales para observar la composición del gas y de las partículas de polvo.

“El cometa C/2012 K1 es una cápsula del tiempo de la composición del Sistema Sola primitivo”, explica Charles Woodward (Universidad de Minnesota). “Cada oportunidad de estudio de estos cuerpos contribuye a nuestros conocimientos sobre las características generales de los comentas y de la formación de cuerpos pequeños en nuestro Sistema Solar”.

Las observaciones han revelado, sorprendentemente, señales débiles de emisión de silicatos, en contra de las señales fuertes de silicatos que se esperaban y que habían sido halladas en algunas observaciones anteriores de cometas de la Nube de Oort, incluyendo las del Hale-Bopp, y en estudios realizados con el telescopios espacial Spitzer. Analizando estas emisiones de silicatos y comparándolas con modelos térmicos, los investigadores determinaron que los granos de polvo de la coma son grandes y están compuestos predominantemente por carbono y no por silicatos cristalinos. Esta composición contradice los modelos teóricos de cómo se forman los cometas de la nube de Oort.

[Fuente]

Cometas observables por latitud

Cometas Observables en Cometografía por José J. Chambó Bris (España) – Noviembre 2017

Tabla de cometas brillantes observables desde latitud 40° Norte:

Cometa Día 1/11 Día 15/11 Día 28/11 Máximo

Mag. 8.8
Alto hacia el N al final de la noche
Mag. 9.5
Alto hacia el N al final de la noche
Mag. 10.5
A media altura hacia el N durante toda la noche
Sucedió el
14-oct-2017
Mag. 7.9

Tabla de cometas brillantes observables desde latitud 20° Norte:

Cometa Día 1/11 Día 15/11 Día 28/11 Máximo

Mag. 8.8
A media altura hacia el N al final de la noche
Mag. 9.5
Bajo hacia el N al final de la noche
Mag. 10.5
Bajo hacia el N durante toda la noche
Sucedió el
14-oct-2017
Mag. 7.9

Tabla de cometas brillantes observables desde el Ecuador:

Cometa Día 1/11 Día 15/11 Día 28/11 Máximo

Mag. 8.8
Bajo hacia el N al final de la noche
Mag. 9.5
Muy bajo hacia el N al final de la noche
Mag. 10.5
No visible desde esta latitud
Sucedió el
14-oct-2017
Mag. 7.9

Tabla de cometas brillantes observables desde latitud 30° Sur:

Cometa Día 1/11 Día 15/11 Día 28/11 Máximo

Mag. 8.8
No visible desde esta latitud
Mag. 9.5
No visible desde esta latitud
Mag. 10.5
No visible desde esta latitud
Sucedió el
14-oct-2017
Mag. 7.9

Gentileza de José Joaquín Chambó Bris (Colaborador de la Sección Cometaria de la LIADA)

Primer objeto interestelar nos visita

Un asteroide pequeño o cometa, procedente de fuera del Sistema Solar, nos visita

por Amelia Ortiz · Publicada 27 octubre, 2017 ·
27/10/2017 de IfA


Este diagrama de nuestro Sistema Solar muestra la extraña trayectoria de A/2017 U1 (línea a trazos) cruzando el plano de los planetas (elíptica) y regresando hacia arriba de nuevo. En el círculo se muestra con detalle la trayectoria por el Sistema Solar interior. Crédito: Brooks Bays / SOEST Publication Services / UH Institute for Astronomy.

Un pequeño asteroide descubierto recientemente – o quizás un cometa – parece haberse formado fuera del Sistema Solar y proceder de algún otro lugar de nuestra galaxia. Si esto es así, sería el primer “objeto interestelar” que haya sido observado y confirmado por los astrónomos.

Este objeto poco usual, llamado A/2017 U1, tiene menos de 400 metros de diámetro y se desplaza a una velocidad notable. Fue descubierto el pasado 19 de octubre por el telescopio Pan-STARRS 1 de la Universidad de Hawái. Rob Weryk (IfA) se dio cuenta inmediatamente de que era un objeto inusual: “Su movimiento no podría ser explicado ni como el de un asteroide normal del Sistema Solar ni como la órbita de un cometa”.

El objeto se aproximó a nuestro Sistema Solar casi directamente desde arriba de la elíptica, el plano donde los planetas y la mayor parte de los asteroides giran alrededor del Sol, así que no tuvo encuentros de importancia con ninguno de los ocho planetas mientras se acercaba al Sol. El 2 de septiembre el pequeño cuerpo cruzó la elíptica por dentro de la órbita de Mercurio, llegando a su máximo acercamiento al Sol el 9 de septiembre. Atraído por la gravedad del Sol, el objeto giró dibujando una horquilla y pasó por debajo de la órbita de la Tierra el 14 de octubre a una distancia de 24 millones de kilómetros (unas 60 veces la distancia a la Luna). Ahora se vuelve a encontrar por encima del plano de los planetas y, viajando a 44 kilómetros por segundo respecto del Sol, se desplaza en dirección a la constelación de Pegaso.

“Durante mucho tiempo hemos sospechado que estos objetos tenían que existir, porque durante el proceso de la formación de los planetas mucho material debería de ser expulsado de los sistemas planetarios. Lo que es más sorprendente es que no hayamos visto nunca pasar estos objetos interestelares antes”, comenta Karen Meech (IfA).

[Fuente]

¿Primer cometa de origen extrasolar?

2017 U1 (Pan-Starrs)

“sería un cometa vegano ?”
Este cometa de magnitud 20 fue descubierto con el telescopio de foco Ritchey-Chrétien de 1,8 metros denominado Pan-Starrs 1 fueron tomadas imágenes el 18 de octubre. Aunque ya había sido publicado en el PCCP como “P10Ee5V”. [MPEC 2017-U181, del 25 de octubre de 2017]. El cometa estaba en el perihelio a 0,25 UA del Sol en septiembre de 2017.
Gareth Williams señala sobre la lectura de la circular del MPEC n° 2017-U181: que se requiere más observaciones de este objeto. A menos que “haya serios problemas” con gran parte de la astrometría recibida, y que se enumera a continuación muestran que las órbitas son fuertemente hiperbólicas y que serían la única solución viables “por ahora” para explicar su alta velocidad y su trayectoria espacial muy abierta.

Aunque probablemente no es demasiado sensato de calcular las órbitas baricentricas originales y futuras, dado el arco muy corto de observaciones; pero así y todo la órbita tiene un grado de excentricidad bien hiperbólico e ~ 1,2 (muy por encima de 1 o ~1, que es el valor habitual para objetos de la nube de Oort) para ambos valores. Si nuevas observaciones confirman la naturaleza inusual de esta órbita, este objeto podría ser el primer caso claro de un cometa interestelar.

Este sería el primer cometa que proviene del exterior de nuestro Sistema Solar, es decir de otras estrellas y no próximas. Su órbita, por ahora, es marcadamente hiperbólica, por lo que no es cerrada, con lo que debe de provenir según los últimos cálculos de alguna estrella de nuestra galaxia, concretamente en dirección a la estrella Vega.

Otra particularidad marcada es que ingresó al sistema solar moviéndose a 26 km por segundo. A esa velocidad, en 10 millones de años atravesaría 8.200.000.000.000.000 km, es decir más de 850 años-luz. Cuando se detectó por primera vez el 18 de octubre de 2017 tenía muy bajo brillo, magnitud 20, después de pasar a 37.600.000 km del Sol el 9 de septiembre y que sobrevivió sin ningún problema en su paso por las cercanía solar.

A partir de su brillo registrado se estima que tendría un diámetro aproximado de unos 160 metros, si se tratara de una roca con una reflectividad superficial del 10%. Ahora el cometa se dirige nuevamente hacia los confines del sistema solar, para no volver a verlo nunca más.

Las efemérides (actualizada) muestran en m1 con un muy rápido decrecimiento de su brillo por su alta velocidad:
C/2017 U1 (PANSTARRS)

RA Fecha TT (2000)    Decl.     Delta  r     Elong. Fase  m1   m2
2017 09 25 09 48 43.3 -06 12 59 0.6925 0.5884 34.9 102.8 20.5
...
2017 10 10 07 36 11.4 -05 42 56 0.2294 0.9879 80.7 86.0 18.8
...
2017 10 18 02 14 50.4 +01 42 29 0.1968 1.1887 166.6 11.2 18.7
...
2017 10 24 00 22 33.4 +04 27 26 0.3622 1.3344 156.3 17.4 20.2
2017 10 25 00 13 40.3 +04 38 57 0.3943 1.3583 153.3 19.2 20.4
2017 10 26 00 06 10.5 +04 48 35 0.4270 1.3821 150.6 20.7 20.6
...
2017 11 01 23 38 46.8 +05 25 33 0.6318 1.5233 138.3 25.7 21.6
...
2017 11 09 23 23 45.8 +05 54 48 0.9168 1.7069 127.0 27.6 22.5
...
2017 11 24 23 16 52.8 +06 41 38 1.4693 2.0399 110.7 26.9 23.8

Gareth V. Williams (C) Copyright 2017 MPC M.P.E.C. 2017-U183

Gráfico 2. Curva de luz estimada desde Enero de 2015 a Enero de 2016 pasando de algo más de 37 UA a 160 UA en este lapso. Y su brillo máximo estuvo en 18,7 para llegar a magnitud 40 en el 2046.

“El eslabón perdido”

La misión a un cometa revela el ‘eslabón perdido’ en la formación de planetas

por Amelia Ortiz · Publicada 26 octubre, 2017 ·
26/10/2017 de Royal Astronomical Society / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society


Representación esquemática de la superficie porosa del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Se asume que los guijarros del cometa consisten en una mezcla de hielo y polvo (esferas de color azul claro) y sólo las capas superiores, que se hallan directamente expuestas al Sol, carecen de hielo (esferas gris oscuro). Crédito: Maya Krause, TU Braunschweig.

Un estudio dirigido por Jürgen Blum (Technische Universität Braunschweig) ha analizado datos de la histórica misión Rosetta, desvelando cómo el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko se formó hace más de 4 500 millones de años. Comprender la evolución de nuestro Sistema Solar y de sus planetas era uno de los mayores objetivos de la misión Rosetta en este cometa.

El cometa 67P está compuesto por ‘guijarros de polvo’ con tamaños de entre milímetros y centímetros. “Nuestros resultados demuestran que uno solo de los modelos de formación de cuerpos sólidos grandes en el sistema solar joven puede ser el correcto para 67P. Según este modelo de formación, las ‘guijarros de polvo’ se concentran tanto debido a una inestabilidad en la nebulosa solar que sus fuerzas gravitatorias conjuntas hacen que acaben colapsando”, explica Blum.

Este proceso corresponde al ‘eslabón perdido’ entre la formación bien conocida de ‘guijarros de polvo’ (formadas en la nebulosa solar por colisiones entre partículas de hielo y de polvo que se pegan entre sí) y la acreción gravitatoria de planetesimales en planetas, sobre la que han reflexionado los científicos durante años.

“Aunque suena muy dramático”, continúa Blum, “es en realidad un proceso suave en el que los aglomerados de polvo no son destruidos sino que se combinan en un cuerpo más grande con atracción gravitatoria todavía mayor; la acumulación de aglomerados de polvo en un cuerpo coherente es virtualmente el nacimiento de un cometa”. Debido a la masa relativamente pequeña del cometa 67P, los guijarros han sobrevivido intactos hasta la actualidad, permitiendo a los científicos confirmar la hipótesis por primera vez.

[Fuente]

Chorros de polvo exclusivos detectados en el 67P

La nave Rosetta registró la erupción de chorros de polvo en 67P/Chruyumov-Gerasimenko

por Amelia Ortiz · Publicada 26 octubre, 2017 ·
26/10/2017 de Max Planck Institute for Solar System Research / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society


La cámara de gran campo OSIRIS de Rosetta capta el momento en que se produce la erupción de un chorro de gas y polvo, el 12 de marzo de 2015. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.

Los impresionantes chorros de polvo que los cometas emiten al espacio durante su viaje alrededor del Sol no son producidos solamente por la sublimación de agua congelada. Según un estudio nuevo, otros escenarios posibles incluyen la liberación de gas presurizado almacenado bajo la superficie o la conversión de un tipo de agua congelada en otro energéticamente más favorable.

Cuando el Sol amaneció sobre la región de Imhotep del cometa de Rosetta el 3 de julio de 2016, todo estaba donde debía: a medida que la superficie se calentaba y empezaba a emitir polvo al espacio, la trayectoria de Rosetta condujo la sonda justo a través de la nube. Al mismo tiempo, el campo de visión del sistema de la cámara científica OSIRIS se dirigió, por casualidad, precisamente hacia la región de la superficie del cometa en la que se originó la emisión. Un total de cinco instrumentos de la sonda lograron documentar el fenómeno durante las horas siguientes.

“Fue un asombroso golpe de suerte. Es imposible planear algo como esto”, comenta Jessica Agarwal (MPS). Después de todo, las erupciones de polvo aparecen normalmente sin aviso previo. Por tanto, la mayoría de los eventos como éste observados por Rosetta durante sus más de dos años de estancia en el cometa, habían podido ser registrados solo con un instrumento desde lejos. En los casos raros en que Rosetta atravesó por casualidad el chorro de polvo, no se tomaron imágenes del lugar clave en la superficie del cometa. “A partir de los extensos datos medidos el 3 de julio de 2016, hemos conseguido reconstruir el progreso y características de la erupción con más detalle que nunca”, explica Agarwal.

En general, los científicos asumen que los gases congelados en la superficie de un cometa, como el agua, son responsables de la producción de polvo. Sin embargo, el estudio actual demuestra que este proceso solo no puede explicar lo que ocurrió el 3 de julio. Con una producción de aproximadamente 18 kg por segundo, el chorro fue mucho más polvoriento de lo predicho por los modelos convencionales. Es concebible, por ejemplo, que bajo la superficie del cometa existan cavidades llenas de gas comprimido. Al amanecer, la radiación calienta la superficie que tienen encima, aparecen fracturas y el gas escapa. O bien existen bajo la superficie depósitos de hielo amorfo, que se transforma en hielo cristalino, un estado energéticamente más favorable, y al hacerlo libera energía.

[Fuente]

Foto del C/2017 O1 (ASASSN) el 18/10

Autor: José J. Chambó Bris (Valencia, España)

Objeto/Fecha:
Cometa C/2017 O1 (ASASSN) del 18-Oct-2017 08:07 TU

Descripción:
El cometa C/2017 O1 ASASSN fotografiado el 18 de Octubre de 2017, justo el día de su máxima aproximación a la Tierra a una distancia de 0,7 U.A. (150 millones de kilómetros) de nuestro planeta, alcanzando entonces su máximo brillo aparente con una magnitud aproximada de 8,5. En esta imagen de gran campo sobre un fondo rico en estrellas y algunas nubes oscuras de polvo en la constelación de Camelopardalis (La Jirafa), el cometa se ve con una coma de unos 10′ de diámetro y una cola de medio grado de longitud hacia el suroeste.

Datos captura:
Takahashi FSQ-106ED f/5,0 + SBIG STL-11000M (L:4×180s Bin1) desde Mayhill, Nuevo México (EEUU)

Se ha duplicado el tiempo de rotación del 41P

Observan un cometa que giraba rápido frenando durante su acercamiento a la Tierra

por Amelia Ortiz · Publicada 23 octubre, 2017 ·
23/10/2017 de Lowell Observatory

Imágenes del cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresak, obtenidas el 19 de marzo de 2017 con el telescopio Discovery Channel. La mayor parte de la emisión de la coma ha sido eliminada artificialmente para mostrar la estructura de los chorros. Hay una diferencia de seis horas entre las dos imágenes y ambos chorros están girando en dirección horaria. El débil chorro de la imagen de la izquierda aumenta de intensidad cuando la luz del sol incide sobre esta región, mientras el otro chorro casi desaparece por completo cuando su fuente en el núcleo pasa a la noche. Crédito: Schleicher/Lowell Observatory.

Astrónomos del Observatorio Lowell observaron el cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresak la primavera pasada y notaron que la velocidad de su giro estaba descendido rápidamente. El equipo de investigadores, dirigido por David Schleicher, estudió el cometa cuando se hallaba más cerca de la Tierra de lo que nunca había estado desde su descubrimiento. El periodo rotacional del cometa se duplicó, pasando de 24 horas a más de 48 horas en seis semanas, un cambio mucho mayor de lo que se había observado nunca en un cometa. Si continúa frenando, podría detenerse completamente y empezar a girar en la dirección opuesta.

El cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresak es un cometa de periodo corto que ahora completa una órbita alrededor del Sol cada 5.4 años. Descubierto inicialmente por H. Tuttle en 1858, se perdió durante años hasta que fue redescubierto por M. Giacobini en 1907. Perdido de nuevo, fue descubierto por tercera vez en 1951 por K. Kresak, y ahora el cometa lleva el nombre de sus tres descubridores.

Los astrónomos lo tuvieron difícil para estudiar este cometa en detalle hasta principios de 2017, cuando pasó a 21 millones de kilómetros de la Tierra, lo más cerca que había pasado desde su descubrimiento. Con un núcleo relativamente inactivo, cuyo tamaño estimado es de menos de 1.4 km, este cometa fue por fin suficientemente brillante como para realizar una extensa campaña de observación, que permitió estudiarlo con gran detalle durante ocho semanas, entre marzo y mayo.

Cuando un cometa se acerca al Sol y se evapora el hielo de su superficie, se forman chorros de gas y polvo que crean la coma o cabeza y la cola que les distinguen de asteroides y otros cuerpos celestes. Uno de los gases más comunes en los cometas es el radical cianógeno, una molécula compuesta de un átomo de carbono y un átomo de nitrógeno. Schleicher y su colaboradores midieron el movimiento de dos chorros de cianógeno expulsados del cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresak. A partir de ellos determinaron que el periodo de rotación había cambiado de 24 horas en marzo a 48 horas a finales de abril.

El resultado implica que el cometa tiene una forma muy alargada, densidad baja, y que los chorros están situados cerca del extremo de su cuerpo, proporcionando la torsión necesaria para producir el cambio observado en la rotación.

[Fuente]

Cometas formadores de planetas

De los cometas se forman planetas

por Amelia Ortiz · Publicada 20 octubre, 2017 ·
20/10/2017 de Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory (APL) / The Astronomical Journal

Las observaciones con el instrumento Gemini Planet Imager revelan un patrón complejo de variaciones en brillo y polarización alrededor del disco de HR 4796A. Crédito: Marshall Perrin (Space Telescope Science Institute), Gaspard Duchene (UC Berkeley), Max Millar-Blanchaer (University of Toronto), y el equipo del GPI.

Anillos densos y estrechos de cometas se juntan para formar planetas en al menos tres sistemas solares lejanos, según ha descubierto un equipo de astrónomos con datos de dos telescopios de NASA. La estimación de la masa de estos anillos a partir de la luz que reflejan demuestra que cada uno de estos planetas en evolución tiene por lo menos el tamaño de unas pocas Tierras, según Carey Lisse (APL).

Durante las últimas décadas los científicos han descubierto varios sistemas jóvenes que tienen discos de escombros con anillos exteriores delgados pero brillantes, compuestos de cuerpos cometarios, a entre 75 y 200 unidades astronómicas de sus estrellas progenitoras (entre 2 y 7 veces la distancia de Plutón a nuestro Sol). La composición del material de estos anillos varía entre ricos en hielo (observado en los sistemas de Fomalhaut y HD 32297) a deficitarios en hielo pero ricos en carbono (el sistema HR 4796A).

Los investigadores están especialmente intrigados por el anillo de polvo rojo que rodea a HR 4796A, que parece inusualmente estrecho para tratarse de un sistema solar en su infancia. Lisse achaca el color extremadamente rojo a restos orgánicos rocosos quemados de cometas, resultado de la cercanía del anillo a la estrella, cuyo calor los habría consumido. Los investigadores no observan un anillo de polvo rojo en Fomalhaut o HD 32297, sino el polvo comentario azulado normal que contiene hielos, debido a que los anillos de estos sistemas se hallan suficientemente lejos para que sus cometas estén fríos y estables.

Tras descartar otras posibilidades debido a la falta de gas primordial circunestelar en estos sistemas, Lisse y sus colaboradores han atribuido la compactibilidad de la estructura a múltiples cuerpos en crecimiento que están recogiendo material por dentro de los anillos. “Los cometas que choquen contra las superficies de estos planetas en crecimiento levantarían grandes nubes de polvo que se desplazarían con rapidez, esparciéndose por el sistema creando nubes enormes”, comenta Lisse. “La única solución aparente a estos problemas es que hay múltiples miniplanetas formándose en estos anillos, y que estos cuerpos pequeños, con velocidades de colisiones bajas, están modelando anillos con estructuras estrechas, de modo muy parecido al proceso en el que muchos de los anillos estrechos de Saturno son dibujados y delineados”.

[Fuente]